María Victoria Troncoso, Supernumeraria del Opus Dei, es, desde hace muchos años, Presidenta de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria.
Su vida profesional comenzó por derroteros bien diferentes a los del mundo de la discapacidad pues se licenció en Derecho por la Universidad de Navarra.
Un buen día se aplicó en ella el arraigado refrán popular que dice: “El hombre propone y Dios dispone”. María Victoria es madre de cuatro hijos; las dos chicas tienen discapacidad intelectual y fue hace 41 años cuando tuvo que aplicar todo lo que sabía de “derechos” para volcarlos sobre las personas más desprotegidas e inculcarles no sólo lo que merecían tener sino los deberes que tenían por cumplir a lo largo de sus vidas.
Pocos años después se diplomó en Pedagogía Terapéutica y, con más valor del que da uno o varios títulos académicos, se doctoró “cum laude” en la carrera profesional más difícil que nos toca estudiar a los mortales: la propia vida y la voluntad férrea, la constancia implacable y el desinteresado amor a borbotones, para sacarla airosamente adelante y, con la suya, la de toda una maravillosa familia.
María Victoria y su marido, el catedrático de Farmacología, Jesús Flórez recibieron en el año 2006 el Premio “Christien Pueschel de Investigación” por las aportaciones realizadas al conocimiento del síndrome de Down y por la intensa labor investigadora y educativa realizada en los últimos 30 años.
La entrega del prestigioso galardón se desarrolló en Atlanta (Estados Unidos), durante una cena de gala celebrada que puso cierre a la convención anual organizada por la más importante organización americana dedicada al síndrome de Down.
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